¿Cómo la transformación digital fue percibida y cómo lo es hoy en el Ecuador?

¡Y nos hemos dado contra el poste!

Al día de hoy muchas empresas, por no decir todas, se han visto obligadas de una u otra forma a implementar iniciativas digitales. Hace algunos años, bueno, hace algunos meses también, cada vez que conversaba al respecto con líderes de importantes empresas en Ecuador la respuesta que obtenía casi siempre era la misma o similar, “ya tenemos un software o ERP implementado en la empresa” o “nuestro gerente de marketing ya maneja iniciativas digitales con el content manager“. Bueno, no voy a plantear las razones por las cuales estos comentarios están lejos de lo que la transformación digital realmente es. Voy a hacer un contraste de cómo era percibido este paradigma y como de un momento a otro se convirtió en una necesidad súbita, (a pesar de que ya lo era).

En nuestro lindo país son algunas las empresas que estaban en “vanguardia”, que plantean o demuestran ser digitales o avanzadas en sus esquemas de trabajo muy “cercanos” a aquellos como Google, Apple, Amazon, etc. Modelos a seguir y entrañables negocios por todos aquellos (me incluyo) sujetos que desean tener una relación de dependencia con estos, son idealizadas y vendidas como paraísos terrenales y de todas aquellas las que mejor se venden, por su similitud a las grandes multinacionales descritas, son las de tecnología. Sin embargo, la mayoría de las empresas en el Ecuador perciben aún a la transformación digital como un invento del primer mundo que maneja un esquema novedoso y sumamente caro para nuestro país, o sencillamente como una utopía no apta para nuestro medio.

A pesar de lo dicho, poco a poco hemos visto como algunas empresas digitales están entrando en nuestro mercado y revolucionan la manera de ver las cosas para muchos, incluso han creado respuestas agresivas de parte de quienes manejan el modelo tradicional, e incluso así, se considera a la transformación digital como una inversión que sólo los extranjeros con gigantes capitales podrían acceder. Otra novedad es que esta transformación es comercializada o percibida por algunos como una moda, algo que tiene una fecha de caducidad y que tarde o temprano terminará como el producto o la tendencia del verano pasado. Se la vende como la oportunidad de crear negocios por Internet, hacer aplicaciones móviles o simplemente tener una página web donde pueda administrar complementariamente el contenido de mi marca en redes sociales.

Y después de los escenarios descritos, ¿alguien o alguno de los “aventajados digitales” de nuestro país se tomó el tiempo de explicar qué es realmente la transformación digital?.

NO, es su ventaja competitiva. Es por esta falta de conocimiento colectivo que las empresas mantienen sus modelos de negocio tradicionales, vendiendo y enfocando esfuerzos como siempre, haciendo lo mismo y esperando resultados distintos. Piensan que alguna vez en el futuro cuando los autos vuelen podrán invertir en esfuerzos que puedan competir con Uber, AirBnB, u otras más. Entendamos que esta transformación llegó a Norteamérica y Europa hace más de 7 años y es por ello que dichas plataformas entran en nuestro mercado con una importante trayectoria de prueba y error. Nada fue de la noche a la mañana. Y hoy, para que nuestro país abra los ojos, lamentablemente, tuvo que llegar el COVID-19, y después de despidos, bancas rotas y otras crisis más, caímos en cuenta que la forma de hacer negocios que conocíamos ya era más vieja que el cassette de 90 minutos.

Ya hemos visto, sentido y conversado con empresas que obligadas o despiertas se están planteando la idea de cambiar, adaptar o crear modelos disruptivos de negocios, y es nuestra obligación como personas. De esto depende el futuro de nuestro país y de muchas familias, ¿por qué?. Bueno, imaginemos que el COVID-19 nunca pasó y que las empresas continuaban trabajando como lo hacían en nuestro país. No pasarían más de 3 años para que muchas organizaciones empiecen a tener problemas financieros, no en la magnitud de estos últimos meses por supuesto, pero si considerables debido a que el mundo ya cambió y nos llegó una revolución industrial que no conocíamos o no queríamos verla. Así que, aquellos que aún creen que la transformación digital es un efecto de el ya cansón y hostigante Coronavirus, deben reconsiderar sus ideas y frotar sus ojos muy fuerte para que vislumbren aunque sea un poco el futuro de su negocio.

Es así como después de la negación que vivimos estamos obligados a cambiar y salir de nuestra zona de confort. Bien dicen algunos que la crisis genera oportunidades, en el caso de nuestro país la de actualizarnos, ser más competitivos y mejorar nuestra percepción de las organizaciones, la forma de hacer negocios y sus relaciones.

Por: Miguel E. Jijón Hanze


Crea un sitio web o blog en WordPress.com